El rey Harald V de Noruega murió a los 89 años después de un reinado de 35 años, lo que provocó que miles se reunieran en Oslo para llorarlo. Su hijo de 53 años, el rey Haakon VIII, le sucedió, asumiendo una monarquía conocida por su modernidad y modestia a pesar de los recientes escándalos. El primer ministro Jonas Gahr Store elogió a Harald por su amor por la gente, el humor y la fe en ellos. Una caravana transportó el ataúd de Harald desde el Hospital Universitario de Oslo al Palacio Real, mientras que Haakon se reunió con funcionarios del gobierno. El parlamento de Noruega programó una ceremonia de toma de juramento para el nuevo monarca el 1 de septiembre, y se declaró un período de luto nacional. Harald había sido hospitalizado desde el 17 de agosto con anemia hemolítica y fue descrito como una figura unificadora que guió a Noruega a través de cambios sociales y económicos significativos.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un relato equilibrado de la transición del poder en la monarquía noruega, centrándose en la información factual sin inclinación ideológica manifiesta.





