La princesa heredera Mette-Marit de Noruega se sometió con éxito a un trasplante de pulmón después de una prolongada batalla contra la fibrosis pulmonar, según un comunicado publicado por el palacio real. La princesa de 52 años, quien está casada con el príncipe heredero Haakon, heredero aparente del trono noruego, fue diagnosticada con la condición progresiva y a menudo fatal en 2018. La fibrosis pulmonar causa cicatrices dentro de los pulmones, lo que afecta significativamente su capacidad para funcionar correctamente y reduce la ingesta de oxígeno.
La operación se llevó a cabo en el Hospital Universitario de Oslo, donde los profesionales médicos confirmaron el éxito del procedimiento. Según el profesor Are Holm del hospital, la princesa heredera requerirá varias semanas de recuperación y permanecerá hospitalizada hasta entonces.
El momento de la cirugía coincide con un capítulo difícil para la familia real noruega. A principios de mes, el hijo de Mette-Marit de una relación anterior, Marius Borg Hoiby, fue declarado culpable de violación y abuso doméstico y recibió una sentencia de cuatro años de prisión.
A principios de junio, el Hospital Universitario de Oslo anunció que Mette-Marit había sido colocada en la lista de espera para un trasplante de pulmón debido a un grave deterioro de su salud. Sin la cirugía, los médicos estimaron que su esperanza de vida se habría limitado a aproximadamente un año. Su condición se había deteriorado hasta el punto de que la respiración se volvió cada vez más difícil, lo que llevó al príncipe heredero Haakon a reconocer públicamente los cambios en su salud en diciembre.
A pesar de estos desafíos, la pareja real expresó su gratitud por los mensajes de apoyo y los buenos deseos del público. Sin embargo, el palacio indicó que la próxima actualización oficial sobre su estado de salud solo ocurriría una vez que fuera dada de alta del hospital.
El primer ministro Jonas Gahr Støre elogió a la princesa heredera por su apertura sobre su enfermedad, enfatizando que su transparencia podría alentar a otros que enfrentan problemas de salud similares a buscar asistencia médica oportuna.
El período actual ha sido particularmente desafiante para la monarquía noruega, marcado por múltiples escándalos que han afectado la percepción pública. Una encuesta reciente de Norstat reveló que el apoyo al mantenimiento de la monarquía alcanzó un mínimo histórico del 60 por ciento durante el juicio de Marius Borg Hoiby, aunque más tarde se recuperó ligeramente al 64 por ciento en mayo. Estas cifras reflejan preocupaciones más amplias entre la población con respecto a la conducta de los miembros de la familia real.
Además, la princesa heredera enfrentó críticas por su asociación pasada con Jeffrey Epstein, un financiero estadounidense de alto perfil que murió bajo custodia en 2019 en circunstancias misteriosas.
A medida que la princesa heredera continúa su recuperación, el foco sigue en su salud y los esfuerzos en curso de la familia real para navegar el complejo panorama de las expectativas públicas y los desafíos personales. Los próximos meses serán cruciales para determinar cómo la monarquía maneja su imagen en medio de estas pruebas y si el sentimiento público puede estabilizarse o mejorar.
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