Las fuerzas rusas lanzaron un gran ataque con aviones no tripulados y misiles contra Kiev, matando al menos a 20 civiles e hiriendo a docenas más en un período de 11 horas. El asalto, descrito por Moscú como represalia por los ataques ucranianos contra las instalaciones petroleras rusas, provocó daños generalizados en toda la ciudad, con más de 30 ubicaciones afectadas, incluidas áreas residenciales e infraestructura civil. Los funcionarios ucranianos condenaron el ataque, llamándolo una "noche de horror", mientras señalaban que sus ataques en curso contra objetivos energéticos rusos han contribuido a una grave escasez de combustible y presionado al presidente Vladimir Putin. Los analistas destacan el creciente uso de aviones no tripulados por parte de Ucrania para atacar las líneas de suministro rusas, lo que ha interrumpido las operaciones militares y desafiado las afirmaciones de Moscú de éxito en el campo de batalla.
Lectura del sesgo (Izquierda): El artículo enmarca el conflicto desde la perspectiva de Ucrania, haciendo hincapié en sus avances tecnológicos y ataques estratégicos contra la infraestructura rusa.





