Un testigo declaró que los sospechosos Uğur Yılmaz y Yavuz Canbaşı discutieron los arreglos financieros para llevar a cabo el ataque, con Canbaşı solicitando TL 250,000 y Yılmaz prometiendo TL 1.5 millones después de que se completara el trabajo. La policía allanó la residencia de Yılmaz y confiscó TL 1.748 millones en efectivo, una cantidad cercana a la mencionada en la declaración del testigo. Pruebas adicionales incluyeron más de TL 3.2 millones en efectivo y armas de fuego sin licencia. Yılmaz negó su participación en el complot y afirmó que el dinero provino de la venta de un automóvil. Las autoridades alegan que Yılmaz y Canbaşı reclutaron a jóvenes para ataques armados en nombre de delincuentes organizados. Ambos grupos sospechosos permanecen bajo custodia mientras continúa la investigación.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta información fáctica sobre una investigación en curso que involucra a funcionarios de alto rango y potencial actividad criminal.






