El productor de la película Fortitude, Simon Afram, ha denunciado el robo de copias no cifradas de películas de Nicolas Cage y Ben Kingsley en Netflix, alegando que la compañía está escribiendo pruebas y destruyendo la información proporcionada. La información es confidencial para la policía de Los Ángeles, donde se investiga posibles delitos y responsabilidades. Afram pide a Netflix al menos 105 millones de dólares, argumentando que la película dificulta su venta y marketing. Netflix rechaza responsabilidades y investiga las delitos, y también ofrece la práctica de sitios piratas.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enfatiza la situación jurídica y económica que los productores afirman han perdido debido a las acciones de Netflix, lo que puede interpretarse como una crítica a las grandes corporaciones.




