El presidente estadounidense, Donald Trump, sostuvo reuniones separadas con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, el martes, marcando una rara convergencia de compromisos diplomáticos de alto nivel. Las reuniones ocurrieron en medio de altas tensiones que involucran a Irán, con Trump señalando apertura tanto a los esfuerzos diplomáticos como a la posible acción militar contra la República Islámica. Según funcionarios de la Casa Blanca, las conversaciones con Netanyahu fueron descritas como "positivas y productivas", centrándose en gran medida en preocupaciones compartidas sobre las ambiciones nucleares de Irán.
La reunión siguió a declaraciones anteriores de Trump advirtiendo que Estados Unidos podría atacar la presunta instalación nuclear de Irán en Pickaxe Mountain si fallaban las negociaciones. Netanyahu elogió la reunión, calificándola como "una de las mejores conversaciones" que ha tenido con un presidente estadounidense, enfatizando la "completa asociación" y el "comprensión compartida" entre las dos naciones sobre el tema del programa nuclear de Irán.
Durante la reunión, Trump reiteró que aunque prefiere la diplomacia, sigue preparado para considerar una acción militar adicional si las conversaciones con Irán se rompen. La inteligencia estadounidense ya tiene una imagen clara de la situación. Trump enfatizó que la instalación se convertiría en un objetivo si la diplomacia no da resultados, afirmando que a Irán nunca se le permitiría adquirir un arma nuclear. Por separado, Trump también se reunió con Zelenskyy, aunque los detalles de ese encuentro fueron menos detallados públicamente en comparación con la reunión con Netanyahu. Ambos líderes probablemente abordaron los conflictos en curso en Ucrania y los problemas de seguridad regional más amplios.
En respuesta, Trump prometió una reacción seria, indicando que el incidente podría influir en sus decisiones con respecto a futuras acciones contra Irán. Durante las discusiones con Netanyahu, el primer ministro israelí habría transmitido su escepticismo sobre la probabilidad de llegar a un acuerdo con Irán, sugiriendo que podría ser necesaria una mayor presión económica a través de medidas tanto cinéticas como no cinéticas.
Según un alto funcionario israelí presente en la reunión, la conversación de 90 minutos cubrió varios caminos potenciales para Trump, incluida la continuación del bloqueo naval contra Irán, la intensificación de los ataques militares o la búsqueda de una resolución diplomática. Netanyahu enfatizó la importancia de aplicar una presión sostenida sobre la economía de Irán, señalando que el régimen enfrenta desafíos internos debido a las dificultades económicas y la frustración pública. El funcionario también mencionó que parece haber una división dentro del liderazgo iraní, con algunas facciones preocupadas por el colapso económico y otras priorizando la fuerza militar.
Tras bastidores, el funcionario israelí destacó la compleja dinámica dentro del liderazgo de Irán, particularmente con respecto al líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei.
A medida que se desarrollaban las discusiones, la Casa Blanca señaló que Trump todavía está evaluando sus opciones con respecto a Irán, sin un curso de acción definitivo aún decidido. Las reuniones con Netanyahu y Zelenskyy reflejan el continuo enfoque de Trump en abordar las amenazas regionales y mantener alianzas con socios clave en Oriente Medio y Europa Oriental.
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