El 17 de agosto de 2026, la agencia pública eslovena Spirit, bajo el Ministerio de Economía dirigido por Anže Logar, otorgó casi dos millones de euros en subsidios a la compañía de panadería Presta, que actualmente es propiedad de Zala Ročnik, hija de Tomaž Ročnik. Esta decisión ha provocado controversia debido a la historia de Tomaž Ročnik, una vez una de las personas más ricas de Eslovenia, que anteriormente había evadido reclamos estatales en su contra. Tomaž Ročnik, que alguna vez fue uno de los ciudadanos más ricos de Eslovenia, enfrentó consecuencias legales en 2023 después de ser declarado culpable de abuso de posición relacionado con el colapso de la panadería Klasje Celje, que resultó en más de 100 pérdidas de empleo.
Recibió una sentencia de dos años de prisión, aunque esta fue posteriormente anulada por el Tribunal Supremo debido a errores de procedimiento. Antes de su condena, Ročnik había transferido la mayoría de sus activos a los miembros de su familia, incluida su hija Zala, para evitar pagar cuatro millones de euros en compensación al estado. La compañía de panadería Presta, que Ročnik fundó antes de pasarla a su hija, ahora recibe un subsidio gubernamental sustancial. 8 millones de euros. Según los datos de la solicitud presentada por Presta, la compañía genera aproximadamente dos millones de euros en ingresos anuales.
Por lo tanto, la contribución del estado para el proyecto es efectivamente equivalente a los ingresos anuales de la empresa, lo que plantea dudas sobre la justificación de un apoyo financiero tan grande. El proyecto, titulado "Producción local avanzada automatizada de alimentos agrícolas de auténticos productos de panadería regional", implica la colaboración con otra empresa, Nala Park, que Ročnik había transferido previamente a su hija. Sin embargo, Nala Park ha estado inactivo en los últimos años. A pesar de su estatus actual, Presta fue seleccionada como el 13o beneficiario de 14 pequeñas y medianas empresas de la región que compiten por los fondos.
Esta clasificación sugiere que la compañía fue considerada menos competitiva que otras en el proceso de licitación. La situación en torno a la elegibilidad de Presta para la subvención se volvió más compleja después de la convocatoria inicial de propuestas en mayo de 2024, que luego fue cancelada tras la presión del entonces ministro Matjaž Han. Se emitió una nueva licitación a fines de 2025, lo que llevó a la eventual adjudicación de la subvención a Presta. La inclusión de la compañía en la lista final de beneficiarios ha planteado preocupaciones sobre la transparencia y la equidad en la asignación de fondos públicos. La participación de la familia de Tomaž Ročnik en la gestión de Presta agrega más capas a la controversia.
Mientras que el actual propietario de la empresa, Zala Ročnik, se ha beneficiado del respaldo financiero del Estado, las implicaciones más amplias de permitir que una empresa asociada con problemas legales pasados reciba un dinero público sustancial siguen bajo escrutinio. Los críticos argumentan que la decisión refleja una falta de responsabilidad y plantea cuestiones éticas sobre cómo se administran los recursos públicos a la luz de la mala conducta anterior del fundador de la empresa.
Dado que el Ministerio de Economía continúa supervisando estas iniciativas, el caso de Presta sirve como punto focal para las discusiones sobre política económica, responsabilidad corporativa y el papel de las instituciones públicas en el apoyo a las empresas locales.
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