El artículo analiza la insolvencia financiera y los problemas legales que rodean a la antigua compañía de Boris Mijič, Progros. Revela que a pesar de que Mijič prometió públicamente liquidar todas las deudas para fines de año, transfirió los activos de la compañía a Rok Snežič sin una compensación adecuada, terminando efectivamente las operaciones de Progros. La compañía dejó de funcionar a principios de 2025, dejando a los empleados sin sueldo y sin cumplir con las obligaciones fiscales, lo que llevó a su clasificación como insolvente según la ley eslovena. Aunque Mijič podría haber iniciado un procedimiento de bancarrota para septiembre de 2025, esto no ha ocurrido, lo que genera preocupaciones sobre su responsabilidad y posible responsabilidad legal. El artículo destaca las acciones legales en curso contra Mijič por presunto fraude tanto hacia los empleados como hacia el público.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca las acciones de Boris Mijič como fraudulentas y engañosas, enfatizando su incumplimiento de las promesas hechas a los empleados y al público.






