El artículo discute la resiliencia de la OTAN a pesar de los desafíos internos después de la cumbre de Ankara de 2026. El presidente francés Emmanuel Macron llamó previamente a la OTAN en "muerte cerebral", pero la alianza permanece intacta. Sin embargo, persisten desequilibrios significativos, con los EE.UU. representando el 57% del gasto de defensa pero contribuyendo solo con el 14.9% a los fondos comunes. Europa continúa confiando en los EE.UU. para funciones militares críticas como inteligencia, reabastecimiento de combustible, defensa antimisiles y guerra electrónica. El conflicto Rusia-Ucrania ha fortalecido a la OTAN, expandiendo su papel y reforzando su flanco oriental. Surgieron tensiones durante la cumbre cuando el presidente de los EE.UU. Donald Trump presionó por un mayor control sobre Groenlandia, lo que provocó preocupaciones sobre la seguridad danesa. Además, la OTAN enfrentó fricciones internas sobre la Guerra de Irán, donde los aliados europeos no apoyaron la campaña estadounidense-israelí.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta una visión equilibrada de las fortalezas y debilidades de la OTAN sin favorecer abiertamente a ningún lado en particular.



