La NASA está explorando la posibilidad de poner a los astronautas en un estado similar a la hibernación durante un viaje a Marte, con el objetivo de superar los desafíos físicos y psicológicos de los viajes espaciales de larga duración. Sin embargo, los expertos advierten que permanecen obstáculos científicos significativos antes de que dicho método sea viable. La idea, una vez considerada puramente especulativa, ahora está siendo investigada activamente por la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), con prometedores resultados tempranos de estudios en animales.
Una misión de ida y vuelta a Marte podría durar hasta dos años, exponiendo a los astronautas a condiciones ambientales extremas, incluidos altos niveles de radiación cósmica, ingravidez prolongada y la tensión mental del aislamiento. Estos factores representan graves riesgos para la salud humana y la supervivencia. Para mitigar estos peligros, los científicos están examinando las estrategias biológicas utilizadas por los animales en hibernación, como osos, murciélagos y ardillas terrestres, para mantener las funciones vitales mientras reducen drásticamente la actividad metabólica.
Este enfoque, conocido como torpor sintético, tiene como objetivo imitar los cambios fisiológicos observados en estas criaturas, lo que permite a los astronautas soportar viajes espaciales extendidos con mayor seguridad y eficiencia. La hibernación natural permite a los animales sobrevivir durante meses sin comida ni agua al ralentizar su metabolismo, reducir la temperatura corporal y reducir significativamente la frecuencia cardíaca.
Los investigadores creen que la replicación de tales respuestas en los seres humanos podría ofrecer ventajas sustanciales para los viajes espaciales. Al inducir un estado similar, los astronautas podrían evitar la atrofia muscular, la pérdida de densidad ósea y el deterioro cognitivo asociado con la exposición a largo plazo a la microgravedad. Además, la hibernación podría aliviar la carga psicológica del confinamiento, reduciendo potencialmente la ansiedad y la depresión entre los miembros de la tripulación. En pos de este objetivo, el Programa de Investigación Humana de la NASA y los equipos financiados por la ESA están realizando experimentos para identificar formas de desencadenar y mantener un estado controlado y reversible de baja actividad metabólica en los seres humanos.
Los estudios en animales han demostrado que ciertos medicamentos, combinados con técnicas como la estimulación cerebral dirigida y el ultrasonido no invasivo, pueden inducir efectivamente el torpor. En particular, desde 2023, los investigadores han logrado con éxito esto en entornos de laboratorio sin requerir procedimientos invasivos. Estos hallazgos sugieren que los ensayos futuros con sujetos humanos pueden ser factibles, aunque las consideraciones éticas y los protocolos de seguridad rigurosos serán esenciales. Más allá de sus implicaciones para los viajes interplanetarios, el desarrollo del torpor sintético es prometedor para numerosas aplicaciones médicas en la Tierra.
Los científicos están investigando si la técnica podría ayudar a preservar los órganos de los donantes durante períodos más largos, minimizar el daño tisular después del paro cardíaco y tratar trastornos neurológicos como el Alzheimer y el Parkinson. También se especula que los estados similares a la hibernación podrían mejorar las terapias contra el cáncer al alterar la forma en que las células responden al tratamiento. Como señaló el fisiólogo italiano Matteo Cerri, el potencial valor terapéutico de esta investigación se extiende mucho más allá de la exploración espacial. A pesar de estos avances, el camino hacia la hibernación humana práctica sigue siendo incierto. Los esfuerzos actuales aún se encuentran en la fase experimental, y muchas preguntas técnicas y biológicas permanecen sin respuesta.
Si bien la perspectiva de enviar astronautas a Marte en un estado similar a la hibernación es tentadora, es probable que pasen décadas antes de que tal solución se convierta en realidad. Hasta entonces, los investigadores continúan refinando su comprensión de los complejos procesos que rigen la hibernación, con la esperanza de abrir nuevas posibilidades tanto para la exploración espacial como para la medicina terrestre.
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