La controversia que rodea el concierto planeado de la cantante serbia Jelena Karleuša en Vodice, Croacia, se ha intensificado dramáticamente después de que las autoridades locales y partes del público expresaron una fuerte oposición. El evento estaba programado inicialmente para el 15 de agosto, el día de la fiesta de la Asunción de María, en el club Hacienda en Vodice. Sin embargo, los organizadores confirmaron a principios de esta semana que el concierto no continuaría debido a preocupaciones de seguridad y intensa presión pública. Esta decisión siguió a las críticas generalizadas sobre las declaraciones políticas pasadas de Karleuša y su alineación percibida con el gobierno del presidente serbio Aleksander Vučić.
La reacción contra Karleuša se deriva principalmente de sus comentarios anteriores sobre Croacia y los croatas, que han sido ampliamente interpretados como despectivos. El alcalde local de Vodice, Ante Cukrov, declaró explícitamente que el problema no era la nacionalidad de Karleuša, sino sus comentarios anteriores sobre Croacia y sus ciudadanos. A pesar de esta aclaración, varios medios de comunicación serbios han enmarcado la situación de manera diferente, sugiriendo que los ciudadanos croatas eran responsables de la hostilidad hacia la cantante.
Dicha retórica ha generado fuertes críticas, especialmente dado el historial del periódico de estar asociado con los esfuerzos de propaganda contra las protestas estudiantiles en Serbia en 2025. Otros medios de comunicación serbios, como Telegraf y Kurir, han tergiversado de manera similar la postura de Cukrov. Describieron su respuesta a la controversia como un "ataque brutal" contra Karleuša, a pesar de su clara explicación de que el problema estaba relacionado con sus opiniones políticas, no con su origen nacional. Estas representaciones han alimentado aún más las tensiones, particularmente teniendo en cuenta el contexto de las declaraciones pasadas de Karleuša.
En febrero de 2025, hizo comentarios polémicos durante una entrevista con Informer TV, donde sugirió que algunos participantes en las grandes protestas estudiantiles en Belgrado y Novi Sad hablaron en un "dialecto croata" de la lengua serbia. Su comentario implicaba que el idioma croata era simplemente una variante del serbio, y vinculó la presencia de croatas entre los manifestantes a la oposición contra el gobierno de Vučić.
En una declaración separada publicada en las redes sociales, Karleuša reiteró que no divide a las personas en función de la nacionalidad y criticó los esfuerzos organizados para atacarla en línea a través de bots y contenido manipulado.
También mencionó que había actuado durante mucho tiempo en Croacia y tenía un gran respeto por su audiencia. Como prueba de su postura, citó su canción "Balkan Boy", en la que hizo referencia a Croacia de manera positiva. El propietario del club Hacienda, donde Karleuša estaba programado para actuar, ha sido vinculado previamente a Jelena Perčin, quien estaba casada con el antiguo propietario del club. El club en sí había estado bajo escrutinio en los últimos años, con informes de disputas legales y controversias que rodean su administración.
A medida que la situación continúa desarrollándose, la atención se centra en si la cancelación dará lugar a más repercusiones diplomáticas o culturales. Karleuša ha mantenido que no es una amenaza y que su música no debe ser mezclada con la política. Mientras tanto, los funcionarios y ciudadanos croatas continúan enfatizando su derecho a rechazar a las personas cuyas opiniones les parezcan ofensivas, independientemente de su nacionalidad. El incidente subraya la compleja interacción entre el arte, la identidad y el sentimiento político en los Balcanes.
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