"Este descubrimiento, realizado utilizando datos del Telescopio Espacial James-Webb, desafía los conocimientos existentes de cómo los agujeros negros masivos se formaron tan rápidamente después del Big Bang. El objeto, que inicialmente aparecía como pequeños puntos rojos en las imágenes del telescopio, estaba entre muchas galaxias distantes capturadas por las cámaras infrarrojas avanzadas del telescopio. Estos objetos fueron etiquetados como "Pequeños puntos rojos" debido a su naturaleza poco clara. Los científicos sospechaban que podrían ser quásares jóvenes, núcleos galácticos activos extremadamente luminosos alimentados por agujeros negros supermasivos, pero el momento planteó preguntas. Tales quásares aparecieron demasiado pronto después del Big Bang para que su rápido crecimiento se explicara con los modelos actuales.
Investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria (ISTA) y del Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawai han propuesto que estos objetos podrían ser una nueva clase de cuerpos celestes, entidades híbridas que combinan características de estrellas y agujeros negros. Conocidos como "estrellas de agujero negro", estos objetos hipotéticos poseerían la inmensa atracción gravitacional de los agujeros negros mientras conservaban algunas características de las estrellas ordinarias, como emitir luz de manera similar a los procesos estelares.
Según el estudio publicado en Nature, tales objetos podrían servir como etapas intermedias en la evolución de los agujeros negros, lo que les permite acumular masa de manera más eficiente de lo que se pensaba anteriormente. La idea sugiere que estos híbridos podrían haber jugado un papel crucial en el desarrollo temprano de las estructuras cósmicas. El equipo de investigación dirigido por Jorryt Matthee de ISTA señaló que las observaciones anteriores ya habían insinuado la existencia de tales objetos. Un estudio de 2025 descubrió antiguas entidades cósmicas que ayudaron a descartar varias explicaciones anteriores para el rápido crecimiento de los agujeros negros.
Uno de estos objetos, apodado "El Acantilado", exhibió una característica espectral distintiva llamada la ruptura de Balmer, típicamente asociada con estrellas en lugar de agujeros negros. Este hallazgo apoyó la hipótesis de que algunos de estos primeros objetos podrían ser formas de transición entre estrellas y agujeros negros.
Un análisis más detallado de los datos recopilados por el Telescopio Espacial James-Webb ayudará a confirmar si estos objetos son realmente el eslabón perdido en la formación de agujeros negros supermasivos. Los investigadores planean examinar imágenes y espectros adicionales de alta resolución para determinar las propiedades exactas de estos objetos y cómo encajan en la imagen más amplia de la evolución de la galaxia y el agujero negro. Por ahora, el descubrimiento representa un gran paso adelante en la comprensión de los procesos complejos que dieron forma al cosmos en su infancia. Destaca la importancia de la continua exploración del universo temprano y subraya la necesidad de observaciones más detalladas para refinar nuestro conocimiento de la historia cósmica.
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