Los principales funcionarios económicos de Nigeria han reiterado la necesidad de reformas macroeconómicas continuas y prudentes para aprovechar las crecientes oportunidades comerciales globales, enfatizando la importancia de traducir la política en mejoras tangibles para los ciudadanos. En el 7o Foro de Mercados Emergentes de África en Abuja, el Director General de la Organización Mundial del Comercio, Ngozi Okonjo-Iweala, instó a las autoridades nigerianas a persistir con las reformas estructurales mientras gestiona la deuda con cuidado, asegurando que las políticas económicas contribuyan directamente a la creación de empleos y a mejorar los niveles de vida.
Hablando junto al gobernador del Banco Central de Nigeria, Olayemi Cardoso, Okonjo-Iweala destacó que Nigeria debe garantizar que sus ciudadanos sientan los efectos inmediatos de estas reformas, que en última instancia deben reforzar la competitividad nacional y la resiliencia económica. El foro, celebrado bajo el tema "Construir resiliencia en medio de incertidumbres geoeconómicas", reunió a las principales partes interesadas para discutir el panorama económico global en evolución.
Okonjo-Iweala subrayó que, si bien la economía global está cambiando hacia relaciones comerciales más diversificadas debido a las interrupciones de la pandemia, las tensiones geopolíticas y los choques de la cadena de suministro, la mayoría, aproximadamente el 72 por ciento, del comercio mundial continúa operando dentro del marco de la Organización Mundial del Comercio. Advirtió que la fragmentación de los sistemas comerciales podría socavar el crecimiento económico, abogando en su lugar por prácticas comerciales abiertas, predecibles y basadas en reglas que protejan contra los choques económicos internos e impulsen el crecimiento impulsado por las exportaciones.
Además de instar a Nigeria a mantener la disciplina fiscal y centrarse en la creación de empleo, Okonjo-Iweala enfatizó el potencial de África para desempeñar un papel fundamental en la configuración del futuro del comercio mundial. Señaló que el continente tiene aproximadamente el 30 por ciento de las reservas minerales del mundo y pidió un cambio del modelo tradicional de extracción y exportación hacia un procesamiento de mayor valor y una participación más profunda en las cadenas de valor globales. Esta transición, argumentó, permitiría a las economías africanas capturar más valor de los mercados internacionales y reducir la dependencia de los precios volátiles de las materias primas.
Cardoso se hizo eco de estos sentimientos, destacando la naturaleza transformadora del entorno económico global actual. Señaló que África debe ir más allá de la adaptación pasiva a las tendencias globales y dar forma activamente al nuevo orden económico. Con una fuerza laboral en rápida expansión, una base de consumidores en crecimiento y ecosistemas de innovación en auge, el continente posee un potencial significativo para el crecimiento a largo plazo. Sin embargo, advirtió que este potencial solo se puede realizar a través de políticas macroeconómicas sólidas, instituciones más fuertes y una mayor integración regional.
Ambos funcionarios reconocieron los desafíos planteados por la fragmentación del comercio, los flujos selectivos de capital y los avances tecnológicos como la inteligencia artificial. Cardoso enfatizó que la pregunta para África y otros mercados emergentes ya no es si el orden global está cambiando, sino cómo transformar estos cambios en oportunidades para el crecimiento sostenible y la prosperidad compartida.
Al reflexionar sobre las recientes reformas económicas de Nigeria, Cardoso elogió los esfuerzos del Banco Central para unificar el mercado de divisas, restaurar los mecanismos de descubrimiento de precios y poner fin a la práctica de usar financiamiento monetario para financiar déficits fiscales. Estas medidas, dijo, han contribuido a estabilizar la inflación y restaurar la confianza de los inversores. El banco central también ha trabajado para mejorar la transparencia y reforzar la responsabilidad institucional, sentando las bases para una gobernanza y una planificación económica más efectivas.
Mirando hacia el futuro, tanto Okonjo-Iweala como Cardoso enfatizaron la necesidad urgente de que Nigeria, y la región africana en general, aceleren las reformas que promuevan el crecimiento inclusivo, fortalezcan la cooperación regional y construyan una infraestructura resiliente.
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