Más de 40 personas murieron cuando un ferry sobrecargado volcó en el lago Kariba en Zimbabue, según las autoridades locales. El incidente ocurrió el martes, cuando el barco, que transportaba a un gran número de pasajeros, se encontró con fuertes olas y se volcó. Hasta el sábado, se habían recuperado 22 cuerpos adicionales, elevando la cifra confirmada de muertos a 68. Las operaciones de rescate continúan, y los funcionarios afirman que el número exacto de personas desaparecidas sigue siendo desconocido. El ferry viajaba desde la ciudad de Kariba a comunidades de pescadores remotas en el norte de Zimbabue, donde la infraestructura es limitada y las opciones de transporte público son escasas.
La ruta cruza el vasto lago Kariba, que se encuentra a lo largo de la frontera entre Zimbabwe y Zambia. El lago, formado por la represamiento del río Zambeze a fines de la década de 1950 y principios de la década de 1960, cubre más de 200 kilómetros de longitud y alcanza una anchura de hasta 40 kilómetros. Sirve como una vía fluvial vital para ambos países, que apoya la pesca, la agricultura y el transporte.
Al menos 77 personas fueron rescatadas con éxito, aunque el destino de otras sigue siendo incierto. La policía aún no ha revelado el número total de pasajeros o el recuento actual de personas desaparecidas. Entre las víctimas había varios niños. Inicialmente, las autoridades declararon que no podían determinar cuántos menores estaban a bordo debido a la exclusión de pasajeros no registrados menores de cierta edad. Posteriormente, una lista publicada por la policía reveló que 16 de los niños fallecidos tenían 10 años o menos, y uno tenía solo un año. Estos hallazgos subrayan la naturaleza trágica del incidente y plantean preguntas sobre las medidas de seguridad implementadas para tales viajes.
El lago Kariba, compartido por Zimbabue y Zambia, es un recurso crítico para ambas naciones. Sus aguas apoyan a millones de personas a través de la pesca y el riego, lo que hace que los viajes seguros sean esenciales para la vida diaria. El reciente desastre ha provocado discusiones sobre la necesidad de mejorar la supervisión de los buques comerciales que operan en el lago. Los funcionarios aún no han emitido declaraciones sobre la causa del accidente, aunque las fuertes olas citadas por la policía sugieren que los factores ambientales jugaron un papel.
Los líderes comunitarios y las familias afectadas por la pérdida pueden pedir regulaciones más estrictas y una mejor aplicación de las normas de seguridad. Mientras tanto, los equipos de rescate continúan sus esfuerzos para localizar a los sobrevivientes restantes y recuperar cuerpos adicionales. La operación en curso refleja los desafíos que enfrentan en áreas remotas, donde el acceso a los servicios de emergencia puede ser limitado. La situación sigue siendo fluida, con actualizaciones esperadas a medida que se disponga de más información.
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