La primera madre Erica Jiménez se vio excluida del Programa de Salud Infantil Negra de California a pesar de cumplir con todos los requisitos de elegibilidad excepto uno: su raza. Semanas antes de su fecha de parto, Jiménez, que no es negra, buscó ayuda con su embarazo, pero se le negó el acceso al programa porque no cumplía con los criterios basados en la raza. Cuando intentó inscribirse, un representante le informó que el programa no era para ella y sugirió recursos alternativos.
Jiménez, quien reside en un área atendida por el programa y tiene más de 18 años, se quedó sin apoyo, lo que la llevó a desafiar la elegibilidad basada en la raza del programa bajo la Cláusula de Igualdad de Protección de la Enmienda 14. California estableció el Programa de Salud Infantil Negra en 1989 con el objetivo de mejorar los resultados de salud de las mujeres negras, los bebés y los niños ofreciendo servicios dirigidos exclusivamente a las mujeres negras embarazadas y posparto.
El caso de Jiménez pone de relieve un problema persistente: la dependencia del programa en la raza como factor determinante no ha llevado a las mejoras deseadas en la salud materna e infantil. Jiménez ahora está llevando a cabo una acción legal contra el programa, argumentando que su elegibilidad basada en la raza viola las protecciones constitucionales contra la discriminación racial. Su demanda sostiene que el enfoque del programa no aborda las causas profundas de los malos resultados de salud entre las madres y los bebés negros. En cambio, perpetúa la desigualdad sistémica al negar a las mujeres no negras el acceso a la atención prenatal y posnatal esencial basada únicamente en su raza.
Un reciente artículo de opinión publicado en The Hill defendió el programa, sugiriendo que las políticas conscientes de la raza en el cuidado de la salud pueden salvar vidas y que alinear dichos programas con los principios constitucionales podría obstaculizar su efectividad.
Mientras que la intención detrás del Programa de Salud del Niño Negro, para reducir las disparidades de salud, es loable, el método de lograr este objetivo a través de la categorización racial plantea serias preocupaciones constitucionales. Estudiosos legales y defensores de los derechos civiles argumentan que la estructura del programa refuerza estereotipos dañinos y socava el principio de igualdad de trato bajo la ley.
En sentencias anteriores, la corte ha rechazado argumentos que promueven la diversidad, sirven a los intereses de un niño en disputas de custodia o buscan corregir las desigualdades históricas como motivos suficientes para la clasificación racial. Estos precedentes sugieren que la operación continua de California de un programa de salud materna basado en la raza carece de la base legal necesaria para justificar tales prácticas discriminatorias. El caso de Jiménez ha provocado una conversación más amplia sobre el papel de la raza en la política de salud pública y las implicaciones éticas del uso de categorías raciales para determinar el acceso a la atención.
Los grupos de defensa y expertos legales enfatizan que el verdadero progreso en la salud materna requiere abordar los factores socioeconómicos, las condiciones ambientales y las barreras sistémicas que afectan desproporcionadamente a las comunidades negras. Los programas racialmente exclusivos, argumentan, arriesgan profundizar las desigualdades existentes en lugar de resolverlas. A medida que se desarrolla la batalla legal, el resultado probablemente influirá en futuros debates sobre la mejor manera de abordar las disparidades raciales en la atención médica. Por ahora, la lucha de Jiménez representa un momento crítico en la lucha en curso por el acceso equitativo a la atención materna en Estados Unidos.
La resolución de su caso puede sentar un precedente para cómo el gobierno equilibra los imperativos de salud pública con las obligaciones constitucionales.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 4 €/mes.
Hazte suscriptor