En noviembre del año pasado, ocurrió un incidente en Sis-hemmet Sävastgården, un centro de cuidado ubicado en Boden, al norte de Suecia. Dos niñas, de 13 y 14 años, fueron colocadas juntas en un entorno de cuidado privado conocido como "Vie" debido a la escasez de personal. La niña mayor sugirió un juego al que se refirió como "polislek", que implicaba atar las manos y los pies de alguien. Según los informes, esta actividad se intensificó cuando la niña de 14 años agarró el cuello de la niña más joven de tal manera que esta perdió el conocimiento varias veces. La situación se volvió crítica cuando la niña de 13 años logró escapar a su habitación y pidió ayuda.
Sin embargo, el muchacho de 14 años la siguió hasta allí, la agarró del pelo y la arrojó contra una pared.
A pesar de estas graves consecuencias, la acusada negó haber cometido ningún delito, alegando que no tenía la intención de dañar a la otra niña. El caso ahora ha sido llevado ante Luleå tingsrätt, donde el tribunal concluyó que la niña de 14 años había intentado asesinato. Como resultado, tendrá que pagar una indemnización por un monto de 100.800 coronas suecas a la niña lesionada.
Este caso destaca el marco legal que rodea a los menores de 15 años en Suecia. " Este procedimiento permite a los tribunales evaluar si un menor es responsable de sus acciones sin colocarlos en un registro criminal. En su lugar, se les puede exigir que paguen daños a las víctimas. Desde 2023, los fiscales han asumido la responsabilidad de iniciar tales casos, reemplazando las prácticas anteriores en las que los servicios sociales o los tutores podían solicitarlos. Los fiscales generalmente están obligados a perseguir estos casos por delitos graves en los que la pena mínima sería de cinco años de prisión, como intento de asesinato, explosiones o agresión sexual.
El incidente en Sävastgården plantea preguntas sobre la seguridad y la supervisión dentro de los centros de cuidado residencial para niños. La colocación de dos niñas en aislamiento se debió a problemas de personal, que pueden haber contribuido a la falta de supervisión durante el incidente. La decisión del tribunal subraya la importancia de abordar incluso los actos no criminalizados que causan daños significativos, especialmente cuando se involucran personas vulnerables en entornos de cuidado.
Las reacciones de los directamente afectados se limitan a las declaraciones hechas durante el juicio. La víctima describió el trauma físico y emocional que sufrió, enfatizando la repentina y la gravedad del ataque. Mientras tanto, la acusada mantuvo su negación de intención, sugiriendo que el incidente no fue premeditado. El resultado del caso tiene implicaciones más allá de las partes involucradas inmediatas, influyendo en cómo se podrían manejar incidentes similares en el futuro.
Mirando hacia el futuro, el enfoque parece cambiar para garantizar que tales situaciones se eviten en el futuro. Los servicios sociales y los proveedores de atención deben evaluar los protocolos actuales para colocar a los menores en entornos aislados y garantizar un monitoreo adecuado. Además, el sistema legal continúa navegando por las complejidades de manejar a los delincuentes juveniles que cometen delitos graves sin condenas formales. La compensación financiera otorgada a la víctima sirve tanto como una forma de justicia como un recordatorio de la necesidad de una mayor responsabilidad en los sistemas de atención a la juventud.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 5 €/mes.
Hazte suscriptor