Moody's ha emitido una advertencia con respecto a la política fiscal de Grecia, sugiriendo que es poco probable que la estrategia actual del país de administrar grandes superávits primarios sea políticamente sostenible indefinidamente. Esta evaluación plantea preguntas sobre si Grecia puede reducir significativamente su deuda pública en el futuro.
El gobierno griego ha estado siguiendo un camino de consolidación fiscal desde la pandemia, lo que ha llevado a reducciones significativas en la deuda pública. Moody's señala que esta reducción ha sido apoyada por fuertes reformas históricas, un robusto crecimiento económico y una carga de deuda en rápida disminución. Estos factores se han visto reforzados por los sustanciales superávits primarios registrados después de la pandemia, junto con el cumplimiento tributario mejorado y las estrategias contra la evasión fiscal implementadas por las autoridades.
El Fondo de Recuperación también ha desempeñado un papel en el refuerzo de estas tendencias al vincular las reformas con el apoyo a la inversión. Además, el gobierno se ha mantenido comprometido con las reglas de gasto tanto nacionales como de la UE, utilizando el exceso de ingresos principalmente para el reembolso de la deuda o el aumento de las reservas de efectivo. Este enfoque parece haber fortalecido las perspectivas de estabilización de la deuda en los próximos dos años, incluso cuando el rendimiento fiscal general se modera gradualmente desde los niveles excepcionales recientes.
Según Moody's, el superávit primario alcanzó el 4,9% en 2025, frente al 4,8% en 2024. Se pronostica que esta cifra se mantendrá alta en alrededor del 3,3% del PIB durante 2026-2027. Sin embargo, la agencia señala que existe un claro reconocimiento de que es poco probable que tales altos superávit primarios sean políticamente viables a largo plazo. A medida que disminuye la proporción de deuda, se espera que aumenten las presiones para aliviar las condiciones fiscales y asignar más recursos a inversiones públicas y prioridades sociales.
Con el paso del tiempo, la cuestión central pasará de si hay disciplina fiscal a cuánto se moderará una vez que se intensifiquen las presiones de gasto y la deuda disminuya aún más, alcanzando potencialmente el 120% del PIB, un umbral que parece ser un punto de referencia informal para el gobierno que pretende alcanzar para 2029.
La dinámica política en torno a las próximas elecciones, programadas para julio de 2027, servirá, por lo tanto, como una prueba crucial para la resistencia de la cultura fiscal de Grecia.
Además de las consideraciones fiscales, otro factor que será cada vez más importante para evaluar la solvencia de Grecia es la productividad.Moody's destaca que las perspectivas de crecimiento seguirán siendo uno de los principales pilares que respaldan la fortaleza económica del país en los próximos años, siempre que la implementación de las inversiones siga siendo sólida y el impulso de las reformas continúe.
El crecimiento se desaceleró al 2,1% en 2025, y la agencia predice una modesta desaceleración al 1,7% este año y en 2027. Esta desaceleración refleja la transición de un período de fuerte crecimiento de recuperación posterior a la pandemia a una expansión cada vez más limitada por factores del lado de la oferta, incluida la tensión del mercado laboral en los sectores de servicios y construcción.
Por lo tanto, la cuestión crediticia fundamental para Grecia ya no será el nivel de deuda a corto plazo, sino más bien la capacidad de sostener el crecimiento económico y mantener la disciplina fiscal en medio de la evolución de los desafíos políticos y económicos.
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