El artículo critica la última serie de crimen real de Netflix, Monster: The Lizzie Borden Story, argumentando que mientras intenta explorar temas de rabia y represión femenina, carece de ideas originales y se basa en inexactitudes históricas y anacronismos. El programa, creado por Ian Brennan y Ryan Murphy, utiliza el caso de asesinato de Lizzie Borden en 1892 como un marco para discutir problemas más amplios que afectan a las mujeres, incluida la violencia doméstica, la autonomía sexual y las presiones sociales. Sin embargo, la serie es criticada por simplificar narrativas históricas complejas al vincular a Lizzie Borden con otras asesinas como Elizabeth Báthory y Aileen Wuornos, sugiriendo una conexión simplista entre estas figuras. El artículo señala que la representación del programa es altamente simplificada, con actores jóvenes interpretando personajes de sangre e incorporando elementos dramáticos como una escena más antigua que involucra ficticias menstruales.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la discusión en torno a temas feministas y critica el manejo de la serie de narrativas históricas a través de una lente que enfatiza la opresión basada en el género y la justicia social.




