Los investigadores sugieren que restringir los horarios de las comidas a una ventana de nueve horas y evitar los alimentos cuatro horas antes de acostarse puede ayudar a reducir el deterioro cognitivo en los adultos mayores. Un estudio piloto que involucró a 47 mujeres con sobrepeso u obesidad de 50 a 79 años mostró que las que siguieron un patrón de alimentación restringido en el tiempo obtuvieron mejores resultados en pruebas cognitivas relacionadas con la planificación espacial y la resolución de problemas en comparación con las que distribuyeron sus comidas durante un período más largo. Ambos grupos perdieron cantidades similares de peso, pero el grupo restringido en el tiempo mostró mejoras modestas en las tareas de memoria y aprendizaje. Los hallazgos son preliminares y requieren confirmación a través de estudios más grandes. Los expertos señalan que, si bien la pérdida de peso en sí puede ayudar a ralentizar el deterioro cognitivo, el momento de las comidas podría ofrecer beneficios adicionales. El estudio fue presentado en la conferencia de la Sociedad Americana de Nutrición.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo analiza un estudio científico sobre los hábitos alimenticios y la función cognitiva, centrándose en los resultados de salud en lugar de en cuestiones políticas.



