El artículo discute la creciente desconfianza en las instituciones entre los ciudadanos, utilizando el caso de Gospić como ejemplo. Critica la tendencia de los partidos de oposición a difundir la narrativa de que "nadie cree más en las instituciones", argumentando que esto crea una falsa sensación de empoderamiento mientras socava la confianza en las instituciones estatales. La pieza enfatiza que si bien la crítica de los fracasos institucionales es válida, la incredulidad absoluta en su legitimidad es peligrosa y contraproducente. Llama a la rendición de cuentas y la transparencia, pero advierte contra la politización de la credibilidad institucional. El autor sugiere que el primer ministro Plenković tiene la responsabilidad de abordar estos problemas proporcionando respuestas claras a preguntas fundamentales sobre fallas sistémicas y posibles reformas.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la cuestión de la desconfianza institucional como una crítica a los opositores políticos que explotan la frustración pública para obtener ganancias ideológicas.






