En 2025, el 28% de los camiones nuevos vendidos en China eran eléctricos, en comparación con solo el 1,9% en la Unión Europea, según el Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT). Esta brecha pone de relieve un problema más profundo: si bien la UE ha establecido objetivos ambiciosos para la movilidad sostenible, carece de las condiciones económicas y políticas necesarias para lograrlos. A diferencia de China, que se beneficia de la planificación y ejecución centralizadas, la UE opera dentro de un marco democrático liberal que requiere consenso entre las partes interesadas. El artículo argumenta que la UE debe pasar de establecer objetivos a crear condiciones favorables para su realización. Los desafíos clave incluyen altos costos iniciales, valores residuales inciertos, infraestructura de carga insuficiente y conexiones lentas a la red eléctrica. Las soluciones propuestas incluyen mecanismos de riesgo compartido como el arrendamiento de baterías, garantías de valor residual, redes de carga compartidas y garantías contractuales. La acción pública es crucial donde el mercado no puede actuar solo o de forma rápida, especialmente en la mejora de la infraestructura y la interoperabilidad eléctrica. El artículo enfatiza que las reglas, las vías y las inversiones permanecerán en condiciones creíbles.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un análisis equilibrado de los desafíos de la UE en la transición al transporte eléctrico, destacando tanto la necesidad de ajustes políticos como el papel de los agentes del mercado.




