La Ministra de Seguridad Social y Trabajo de Lituania, Inga Ruginienė, ha criticado públicamente la decisión del gobierno de la ciudad de Vilna de dejar de aceptar solicitudes y quejas escritas en ruso, advirtiendo que la medida podría exacerbar la exclusión social entre las comunidades minoritarias.
El municipio de Vilna anunció su nueva política la semana pasada, declarando que las solicitudes y quejas escritas ya no serán aceptadas en ruso. Según el anuncio de la ciudad, la información en ruso y otros idiomas no pertenecientes a la UE solo estará disponible verbalmente, dependiendo de la disponibilidad de personal bilingüe. Este cambio incluye la eliminación del ruso del sitio web del municipio y los sistemas de gestión de colas administrativas. La decisión marca un cambio hacia la priorización del lituano en los servicios públicos, alineándose con los esfuerzos nacionales más amplios para promover el idioma estatal. Ruginienė argumentó que la política plantea preguntas sobre la inclusión y el respeto por la diversidad lingüística.
También cuestionó si la política podría crear una sensación de división, sugiriendo que podría conducir a la categorización de los ciudadanos en función de sus habilidades lingüísticas. Sus comentarios reflejan las crecientes preocupaciones dentro de ciertos segmentos de la sociedad sobre cómo las políticas lingüísticas afectan la cohesión comunitaria y el acceso a los servicios públicos. El primer ministro Mindaugas Sinkevičius, que pertenece al mismo partido gobernante que Ruginienė, también expresó escepticismo sobre la decisión.
Sus comentarios subrayaron el potencial de controversia en torno al tema, especialmente dada la sensibilidad de las políticas relacionadas con el idioma en una nación multilingüe. En respuesta, el alcalde de Vilnius, Valdas Benkunskas, defendió la política como parte de un "enfoque coherente" para el uso del idioma dentro del municipio.
Como parte de estas iniciativas, el municipio anunció que se espera que más de 1.000 personas participen en cursos gratuitos de idioma lituano y programas de aprendizaje a distancia este año. Se ha asignado una financiación adicional de 300.000 euros para apoyar estos esfuerzos educativos. Estas medidas tienen como objetivo facilitar una integración más fluida para los hablantes no nativos, al tiempo que refuerzan el papel del lituano como lengua administrativa principal. El debate destaca la compleja interacción entre la política lingüística, la inclusión social y la gobernanza en Lituania.
Mientras que el gobierno busca estandarizar la administración pública a través del uso del lituano, los críticos argumentan que tales medidas corren el riesgo de marginar a las comunidades que dependen del ruso para las interacciones diarias.
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