Al menos 13 migrantes están desaparecidos después de un desastre de barco frente a la costa de Túnez, según informes de los medios locales. El incidente ocurrió cerca de la costa tunecina, y el barco se hundió durante su viaje hacia la isla italiana de Lampedusa, a unos 145 kilómetros de distancia. Sólo dos personas han sido recuperadas hasta ahora, mientras que otros siguen desaparecidos, incluidos menores de edad y una mujer embarazada. Los sobrevivientes describieron haber estado a la deriva en el agua durante horas después del accidente, que tuvo lugar durante la noche del sábado. El barco, que se dirigía hacia Lampedusa, había salido del sur de Túnez el jueves por la mañana.
Según Mostafa Abdelkebir, jefe del Observatorio Tunesino de Derechos Humanos, los pasajeros eran principalmente jóvenes, incluidos siete miembros de una familia, un hombre y su esposa embarazada. El número exacto de los que estaban a bordo no está claro, pero las autoridades sugieren que la mayoría eran migrantes que buscaban entrar en Europa. Un segundo sobreviviente, actualmente en estado crítico, ha sido identificado entre los rescatados. Las operaciones de búsqueda están en curso, con unidades de la Guardia Costera apoyadas por aviones y buques navales que recorren el área. Cuatro cuerpos han sido recuperados, aunque sigue siendo incierto si pertenecen a las víctimas del barco volcado.
Las autoridades locales continúan investigando las circunstancias que rodearon la tragedia, enfatizando la necesidad de una mayor aclaración con respecto a la causa del accidente. El Mar Mediterráneo, particularmente la región central, es reconocida como la ruta de migración más mortal a nivel mundial. Los datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) indican que las muertes a lo largo de esta ruta se han más que duplicado en los primeros cuatro meses de 2026 en comparación con el mismo período en 2025.
Túnez ha servido históricamente como un importante punto de partida para los migrantes que buscan llegar a Europa. Sin embargo, en los últimos años se ha visto una disminución en las salidas del país. Esta reducción se atribuye a los controles más estrictos implementados por las autoridades tunecinas, respaldadas financiera y técnicamente por la Unión Europea, particularmente Italia. Estas medidas han impactado significativamente el flujo de migrantes que intentan cruzar el Mediterráneo. Periodistas locales, incluida Sarah Mersch de ARD Rabat, han documentado la situación en desarrollo, proporcionando información sobre los desafíos que enfrentan los migrantes y los esfuerzos de las organizaciones de rescate.
Mientras los equipos de búsqueda continúan sus operaciones, el foco sigue estando en identificar a todas las personas desaparecidas y comprender el alcance total del impacto del desastre.El incidente subraya los peligros continuos asociados con la migración marítima y la compleja interacción entre la política y el movimiento humano en la región.
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