El Ministerio de Transporte colombiano ha sido objeto de investigaciones por presuntas irregularidades en un importante contrato que involucra la operación de nuevos centros de licencias de conducir conocidos como Centros de Apoyo Logístico de Evaluación (Cale). El acuerdo, por valor de hasta 20 mil millones de pesos, fue firmado con la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (Unad) bajo la administración del presidente Gustavo Petro. El acuerdo, que abarca dos décadas, incluye disposiciones para administrar los exámenes teóricos y prácticos requeridos para obtener o reclasificar licencias de conducir.
Según informes de Semana, el proceso avanzó a pesar de numerosos desafíos legales y quejas. La ex viceministra Lina Huari jugó un papel central en acelerar la implementación del sistema Cale, estableciendo su fecha de activación pocos días antes del final de la presidencia de Petro. El sistema estaba programado para comenzar a operar el 14 de septiembre, luego de la publicación de una directiva externa. Sin embargo, este cronograma se encontró con la resistencia de otras universidades y ciudadanos que afirmaron que el proceso carecía de transparencia y equidad.
Universidades como la Universidad Surcolombiana y la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) presentaron peticiones argumentando que la selección de Unad como único operador excluía a otras instituciones de participar. Señalaron una falta de transparencia en el proceso de contratación y alegaron que la decisión favorecía a una entidad específica sin la debida consideración de alternativas. A pesar de las afirmaciones oficiales de que el contrato no constituía una opción monopolística, la realidad era que Unad era la única institución a la que se le otorgaba autoridad operativa. Se ha iniciado una acción legal contra los ex ministros.
El abogado Diego Mauricio Ardila, que representa a las universidades afectadas, ha presentado cargos penales contra la ex ministra María Fernanda Rojas y la ex viceministra Lina Huari. Las acusaciones incluyen falsa motivación, abuso de poder y incumplimiento de los requisitos procesales durante el proceso de adquisición. Estas acusaciones sugieren que la selección de Unad puede haber violado las regulaciones establecidas que rigen los contratos públicos.
El sistema tiene como objetivo racionalizar y estandarizar el proceso de emisión y renovación de licencias de conducir, pero su implementación ha provocado preocupaciones sobre la corrupción y el favoritismo. Los críticos argumentan que la participación de entidades privadas en servicios obligatorios plantea preguntas sobre la rendición de cuentas y la integridad de los mecanismos de supervisión pública. El Ministerio de Transporte ha defendido sus acciones, afirmando que el contrato existente no cierra la puerta a la participación futura de otras instituciones educativas.
Como resultado, la situación continúa alimentando disputas legales y exige una mayor transparencia en las prácticas de contratación gubernamental. Con la fecha límite para que el sistema Cale entre en funcionamiento, el resultado de las investigaciones en curso probablemente dará forma al futuro de las licencias de conducir en Colombia. El caso subraya las complejidades de equilibrar la eficiencia con la gobernanza ética en la prestación de servicios públicos. La resolución de estos desafíos legales podría tener implicaciones de gran alcance para la forma en que se administran y asignan los recursos públicos en el sector del transporte del país.
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