Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), analizó el impacto de tres años consecutivos de condiciones climáticas adversas en la producción bovina. Indicó que la caída en la cantidad de animales faenados se debe a fenómenos climáticos extremos que redujeron el nacimiento de terneros. Destacó cómo la sequía en 2023 afectó la alimentación del rodeo, mientras que las inundaciones en 2024 y 2025 redujeron aún más la producción, lo que resultó en una pérdida del 6% de la producción nacional de carne. También mencionó que estos factores contribuyeron a los aumentos de precios, aunque actualmente se encuentra en un período de estabilidad. Advirtió sobre el impacto potencial de El Niño en el futuro y señaló que la carne vacuna sigue siendo más cara que el pollo o el cerdo debido a las diferencias en la eficiencia de la alimentación interna. Finalmente, atribuyó la disminución de la eficiencia de la carne externa a la disminución de las exportaciones, lo que destacó un aumento en las ventas del 123%.[1]
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un relato fáctico de los desafíos a los que se enfrenta la industria de la carne de vacuno debido a las condiciones climáticas durante tres años, sin favorecer abiertamente ninguna ideología política, incluye citas de un representante de una asociación de la industria y analiza los impactos económicos sin tomar un lado claro.






