Más de 1.000 migrantes han nadado desde Marruecos hacia Ceuta, el enclave norteafricano de España, en los últimos días, abrumando las instalaciones de recepción de la ciudad que albergan a unos 80.000 residentes. Al menos cuatro migrantes han sido recuperados muertos, mientras que cientos permanecen varados en las calles debido al hacinamiento. El Tribunal Supremo español se pronunció recientemente en contra de la deportación inmediata de los migrantes que cruzan por mar, poniendo fin a las expulsiones "calientes" sin proceso legal. Esto ha llevado a un aumento de los intentos de llegar a Ceuta, con algunos migrantes interceptados en el mar por las fuerzas de seguridad marroquíes y luego transportados hacia el interior. Si bien la cooperación entre Marruecos y España ha mejorado, los gobiernos regionales en el continente se niegan a aceptar a los menores, obligándolos a aferrarse a los vehículos que se dirigen al continente. La situación pone de relieve las tensiones en curso sobre las políticas migratorias y las obligaciones humanitarias.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta una descripción equilibrada de la crisis migratoria, que incluye tanto los desafíos humanitarios a los que se enfrentan los migrantes como las implicaciones políticas para España y Marruecos.






