El entrenador en jefe de los Michigan Wolverines, Kyle Whittingham, enfrenta acusaciones de seis ex jugadores de fútbol de Utah que alegan que fueron presionados para regresar de lesiones antes de que se curaran por completo. El ala defensiva Van Fillinger describió que su entrenador de posición le dijo que no podía tomar una temporada de camiseta roja a pesar de tener una tibia rota, y que sería expulsado del equipo si se negaba a jugar. Otros jugadores hicieron afirmaciones similares, lo que sugiere una desconexión entre el personal técnico y médico. El empleador actual de Whittingham, la Universidad de Michigan, declaró que no tomó decisiones médicas durante su tiempo en Utah y se difería al equipo médico. La Universidad de Utah ha enfatizado que la salud de los estudiantes atletas es una prioridad y alienta a los atletas a expresar sus preocupaciones si si sienten que sus lesiones no están siendo tratadas adecuadamente.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo informa sobre las acusaciones contra un entrenador deportivo en relación con el tratamiento de los jugadores y no presenta una clara inclinación ideológica.



