El IOD involucra aguas más cálidas en el Océano Índico occidental y aguas más frías en la parte oriental, que, junto con El Niño, podrían influir en la circulación atmosférica y los sistemas climáticos en Europa y América del Norte. Los científicos señalan que estos fenómenos juntos podrían conducir a corrientes de aire más fuertes, que afectan las temperaturas y los niveles de precipitación. Mientras que algunas regiones como Canadá y las partes del norte de los EE.UU. pueden ver inviernos más cálidos, las áreas del sur podrían enfrentar condiciones más frías. Los pronósticos europeos sugieren una mezcla de sistemas de alta presión y baja presión, lo que potencialmente podría conducir a más humedad y lluvia en el Atlántico en Europa occidental y del norte, aunque aún son posibles brotes ocasionales de frío.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta análisis científicos y pronósticos basados en fenómenos climáticos sin promover abiertamente ninguna agenda política.


