El estudio, dirigido por la investigadora Gabrielle Kleber, analizó 148 muestras de agua de 19 ríos alimentados por glaciares en el centro de Svalbard y descubrió que cada muestra contenía niveles de metano significativamente más altos que los niveles atmosféricos de fondo. El metano se origina principalmente de fuentes geológicas, específicamente de antiguas capas de esquisto ricas en carbono orgánico, en lugar de la actividad microbiana. El estudio destaca que el agua de deshielo glacial interactúa con las rocas subglaciales, expulsando metano a los ríos. Las concentraciones de metano fueron más altas en áreas con formaciones rocosas con esquisto y en glaciares con lechos activos y descongelados. Estos hallazgos sugieren un potencial bucle de retroalimentación donde el calentamiento de los glaciares podría aumentar las emisiones de metano, exacerbando el cambio climático.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta hallazgos científicos sin un marco ideológico abierto. Si bien el cambio climático es un tema políticamente cargado, el artículo se centra en la investigación empírica y evita adoptar una postura partidista.





