La artista neozelandesa Hannah Ireland habla de su proyecto de un año de duración 'Making Faces', en el que creó un nuevo retrato todos los días durante 365 días. El proyecto fue una exploración profundamente personal de la creación artística lejos de las expectativas del público. Ireland estudió inicialmente medicina, pero pasó a las bellas artes, dándose cuenta de que el cuidado y la conexión podrían expresarse a través del arte visual. Su trabajo se centra en retratos impresionistas, a menudo pintados en el reverso de vidrio, y reflexiona sobre cómo su viaje de la ciencia al arte moldeó su identidad como artista interdisciplinaria.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo se centra en el proceso creativo y el desarrollo personal de un artista, sin mencionar la política, la política o la controversia. El contenido es puramente cultural y biográfico, sin enmarcar que sugiera prejuicios ideológicos.





