Más de 20.000 vehículos Tesla en los Estados Unidos están bajo escrutinio después de una revisión de seguridad ordenada por la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA). La agencia ha ordenado que Tesla investigue posibles problemas con los faros de alta intensidad en sus automóviles Model 3 y Model Y. Estos modelos, producidos entre 2017 y 2023 para el Model 3 y 2020 para el Model Y, están siendo revisados debido a preocupaciones de que sus faros de luz baja podrían ser excesivamente brillantes, lo que podría afectar la visibilidad de los conductores y aumentar el riesgo de accidentes.
Tesla había argumentado previamente que la desviación de las regulaciones estándar suponía riesgos mínimos de seguridad y buscaba evitar un retiro. Sin embargo, la NHTSA rechazó esta postura en julio de 2026, citando preocupaciones de que el brillo excesivo podría causar deslumbramiento, particularmente en condiciones climáticas adversas como lluvia, nieve o niebla. Tesla respondió afirmando que no tenía registros de accidentes, lesiones o quejas relacionadas con el problema. A pesar de esto, la NHTSA sostuvo que la ausencia de quejas no determina si una violación es insignificante para la seguridad.
En respuesta a estos hallazgos, la NHTSA emitió una declaración enfatizando su enfoque en el riesgo para las personas afectadas por tales incidentes en lugar de la falta de quejas. Para evaluar la importancia de un incumplimiento, la NHTSA se centra en el riesgo de seguridad que enfrentan las personas que experimentan el tipo de evento para el que una retirada de productos protegería, explicó la declaración. Los propietarios de los vehículos afectados recibirán notificaciones por correo electrónico, según el mercado de NHTSA. S. No todas las unidades del Modelo 3 y el Modelo Y fabricadas durante estos períodos se incluyen en la campaña.
La campaña se dirige específicamente a los vehículos que salieron de la fábrica o recibieron componentes ópticos fabricados después del 2 de junio de 2023 por un proveedor. El tema destaca los desafíos en curso para equilibrar la innovación con el cumplimiento regulatorio en la industria automotriz. El rápido crecimiento y los avances tecnológicos de Tesla a menudo lo han colocado a la vanguardia de las discusiones sobre los estándares de seguridad de los vehículos. Esta última revisión se suma a una serie de investigaciones sobre varios aspectos de los productos de Tesla, incluidas las actualizaciones de software, el rendimiento de la batería y las características de conducción autónoma.
La decisión de la NHTSA subraya la importancia de adherirse a las normas de seguridad establecidas, incluso cuando las empresas superan los límites de la tecnología. Si bien Tesla ha enfatizado constantemente los beneficios de sus vehículos eléctricos y sistemas avanzados de asistencia al conductor, la situación actual ilustra la necesidad de una evaluación continua de las opciones de diseño que podrían afectar la seguridad vial. Se espera que el proceso de revisión tome varios meses, durante los cuales Tesla trabajará en estrecha colaboración con la NHTSA para identificar las causas fundamentales del problema e implementar las correcciones necesarias. Hasta entonces, se aconseja a los propietarios de los vehículos afectados que permanezcan vigilantes y sigan cualquier instrucción adicional de Tesla o la NHTSA.
La compañía aún no ha anunciado medidas específicas para abordar el problema, pero se prevé que pronto se comparta un plan detallado.
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