El artículo discute las implicaciones políticas de la reclamación de Ceuta y Melilla por parte de Marruecos durante una campaña electoral, destacando cómo este tema se ha convertido en un punto focal para el sentimiento nacionalista. Se señala que tres ministros afirmaron los derechos históricos de Marruecos sobre estos territorios y pidieron un diálogo directo con España antes de una posible recuperación por parte de Marruecos. La situación ha intensificado los sentimientos nacionalistas y movilizado a la población, posiblemente sirviendo como una distracción de la imagen internacional negativa causada por las imágenes de jóvenes migrantes angustiados que cruzan la calzada de Tarajal. El artículo argumenta que la política exterior marroquí está bajo la autoridad exclusiva del rey, y que el nacionalismo se está utilizando como una herramienta para mantener el régimen en medio de disturbios sociales, descontento de los jóvenes, altas tasas de desempleo y acusaciones generalizadas de corrupción.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el nacionalismo marroquí como un movimiento estratégico del régimen gobernante para mantener el poder en medio de los desafíos sociales, lo que sugiere una visión crítica del gobierno actual y su manejo de los asuntos internos.



