El sistema GTGN, que comenzó a operar el 30 de julio, integra las observaciones de las aeronaves con los datos meteorológicos y atmosféricos para proporcionar información más precisa y frecuente sobre las turbulencias. Se actualiza cada 15 minutos y cubre altitudes desde 100 pies hasta 50,000 pies.
Esta herramienta es parte de una iniciativa apoyada por la FAA desarrollada en asociación con el Centro Nacional de Investigación Atmosférica y el Instituto Cooperativo de Investigación en la Atmósfera de la Universidad Estatal de Colorado. La turbulencia se produce debido a movimientos de aire irregulares que pueden hacer que una aeronave se sacuda o cambie de altitud de manera impredecible.
Según la FAA, la turbulencia es una de las principales causas de lesiones durante el vuelo, especialmente cuando las personas no están debidamente aseguradas con cinturones de seguridad. Hay varios tipos de turbulencia que pueden afectar los vuelos. Las tormentas eléctricas pueden provocar una fuerte turbulencia convectiva, mientras que las corrientes de chorro pueden crear turbulencia de aire claro que es indetectable por el radar. Además, las regiones montañosas contribuyen significativamente a la turbulencia a medida que el viento fluye sobre picos y crestas. Estos factores pueden combinarse para crear condiciones particularmente accidentadas, especialmente en áreas con topografía compleja.
El análisis realizado por la plataforma de seguimiento de turbulencias Turbli indica que algunos de los vuelos más turbulentos en América del Norte ocurren en el oeste de los Estados Unidos. Las rutas que pasan sobre o cerca de las Montañas Rocosas con frecuencia se encuentran entre las más desafiantes para los pilotos y pasajeros por igual. Turbli utiliza la Tasa de disipación de Eddy (EDR) para evaluar la intensidad de la turbulencia, calificando las condiciones de ligera a extrema. La turbulencia ligera permite un viaje cómodo, mientras que la turbulencia moderada puede dificultar el movimiento dentro de la cabina.
Las turbulencias severas implican cambios bruscos de altitud y fuerza sustancial contra los cinturones de seguridad, mientras que las turbulencias extremas, aunque raras, pueden resultar en daños estructurales potenciales y pérdida de control. Los aeropuertos de los Estados Unidos fueron identificados como los que tienen las condiciones más turbulentas. Estos incluyen el Aeropuerto Internacional de Denver en Colorado, el Aeropuerto Regional de Bozeman en Montana, el Aeropuerto Internacional de Albuquerque en Nuevo México, el Aeropuerto Internacional de Salt Lake City en Utah, el Aeropuerto Internacional de Jackson Hole en Wyoming, el Aeropuerto Ejecutivo de Las Vegas Henderson en Nevada, el Aeropuerto Internacional de Seattle-Tacoma en Washington, el Aeropuerto Internacional de Reno-Tahoe en Nevada y la Terminal Aérea de Boise en Idaho.
La ruta entre el Aeropuerto Internacional de Denver y el Aeropuerto de Jackson Hole se destacó como particularmente turbulenta, subrayando los desafíos que enfrentan los viajeros en estas regiones. El lanzamiento del GTGN representa un avance significativo en la seguridad y la comodidad de la aviación. Al proporcionar información más oportuna y detallada sobre la turbulencia, el sistema respalda una mejor toma de decisiones para las tripulaciones de vuelo. A medida que la herramienta continúa siendo probada y refinada, su efectividad en la reducción de incidentes relacionados con la turbulencia probablemente se aclarará. Las aerolíneas y los organismos reguladores siguen comprometidos a mejorar la experiencia general de viaje a través de la innovación tecnológica y las capacidades de pronóstico mejoradas.
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