Un estudio dirigido por investigadores del Centro de Gestión de Ecosistemas, en colaboración con varias instituciones científicas, explora cómo los ecosistemas pueden ser más resistentes a los cambios ambientales a través de "efectos de cartera". Estos efectos se producen debido a la variación natural a través de diferentes escalas ecológicas, desde hábitats hasta especies y vías de energía, que permiten a los ecosistemas responder con flexibilidad a las interrupciones. La investigación, publicada en 'Frontieras en Ecología y Medio Ambiente', sugiere que una mayor biodiversidad y diversidad de hábitats mejoran la capacidad de un ecosistema para amortiguar perturbaciones como especies invasoras o cambio climático. Sin embargo, las actividades humanas como el desarrollo del suelo, la introducción de especies invasoras y la extracción de recursos están reduciendo esta variación natural, lo que lleva a una disminución de la resiliencia y una mayor vulnerabilidad al deterioro ecológico.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un estudio científico centrado en la resiliencia ecológica y no adopta una postura ideológica clara, sino que analiza los hallazgos basados en datos empíricos y la colaboración de expertos sin promover agendas o políticas políticas específicas.






