En enero de 2023, Carey afirmó que los refugiados estaban "aquí para violar a mujeres y niños" e instó a otros a reunirse en una estación de la Garda en Finglas, Dublín. Sus comentarios siguieron a las acusaciones de una agresión sexual en la que participó un hombre local, que luego resultó ser falsa. Carey fue acusado de distribuir contenido que incitaba al odio y fue declarado culpable por un jurado. Durante el juicio, afirmó que estaba en Irlanda del Norte cuando grabó el video, pero la evidencia mostró que estaba en Irlanda. También acusó a las autoridades de tratarlo injustamente y se refirió a sí mismo como un "prisionero político".
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca el caso como un asunto legal que involucra discurso de odio y preocupaciones de seguridad nacional. Hace hincapié en la retórica incendiaria del acusado y la respuesta del estado, sugiriendo una perspectiva de derecha sobre inmigración y aplicación de la ley.



