En Serbia, muchas personas creen que un "predbračni ugovor", o acuerdo prenupcial, existe como un documento legal que puede regular la división de la propiedad en caso de divorcio. Sin embargo, según información reciente compartida por expertos legales, este término en realidad no aparece en la ley serbia en su forma actual. En cambio, tales acuerdos se denominan "bračni ugovor", o acuerdos matrimoniales, que se pueden concluir antes del matrimonio o durante su duración. Estos acuerdos permiten a las parejas definir sus relaciones financieras con respecto a los activos existentes o futuros.
El Código de Familia define estos acuerdos como documentos legales que permiten a los cónyuges arreglar sus relaciones de propiedad. Tales acuerdos deben formalizarse en un documento público notariado, y si involucran bienes raíces, también deben registrarse en el registro de la propiedad. Este proceso asegura que el acuerdo tenga peso legal y claridad en caso de disputas futuras. El notario desempeña un papel crucial en la verificación de la autenticidad del acuerdo y asegura que ambas partes comprendan sus implicaciones.
Según el abogado Dane Žigić, aunque el término "predbračni ugovor" se usa comúnmente en la práctica, el nombre oficial en la ley serbia es "bračni ugovor". Explicó que este tipo de acuerdo permite a las parejas decidir cómo se dividirá su propiedad en caso de divorcio.
Žigić enfatizó que estos acuerdos son particularmente útiles cuando se celebra un matrimonio con objetivos o preocupaciones financieras específicas. Proporcionan un marco claro para administrar los derechos de propiedad y pueden prevenir conflictos potenciales después de un divorcio. Sin embargo, señaló que ningún documento legal puede resolver completamente los problemas de relación que podrían conducir al divorcio. A pesar de esto, tener un bračni ugovor puede reducir significativamente la complejidad de la división de activos y garantizar que se reconozcan las contribuciones de cada parte.
Ivan Štibl, fundador de la plataforma "Ćalac", destacó la importancia de crear un sistema justo que proteja a ambos cónyuges durante el proceso de divorcio. Señaló que los divorcios a menudo surgen de conflictos no resueltos dentro de la relación. En lugar de centrarse únicamente en quién se beneficia del divorcio, argumentó que el sistema debería tener como objetivo garantizar que ninguna de las partes sufra un daño indebido.
Los expertos legales han observado que las situaciones en las que uno de los cónyuges se siente con derecho a todos los bienes adquiridos durante el matrimonio son relativamente comunes. Por ejemplo, algunos hombres se acercan a los abogados alegando que todo el trabajo y los sacrificios realizados durante el matrimonio fueron sólo suyos, incluyendo el mantenimiento de la familia, el pago de facturas y el apoyo a las actividades de los hijos.
Esto pone de relieve la suposición en la ley serbia de que cualquier propiedad adquirida durante el matrimonio se considera de propiedad conjunta y debe dividirse por igual a menos que una de las partes pueda demostrar una contribución diferente.
Los expertos enfatizan que estos acuerdos no son exclusivos de personas adineradas o celebridades, sino que sirven como instrumentos esenciales para cualquier persona que busque administrar sus asuntos financieros de manera transparente.
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