Una niña de dos años llamada Isabelle Welsh fue asesinada por su madre, Alexandra Walker, y su novio, Harrison Simpson, ambos condenados por asesinato y crueldad hacia un niño. Simpson ya estaba bajo una orden judicial que restringía su comportamiento, pero no había sido arrestado durante 18 meses antes del asesinato. La policía británica confirmó que se emitió una orden de arresto para Simpson 18 meses antes del asesinato, pero no pudo ser localizado a pesar de múltiples intentos. Durante el juicio, se reveló que Walker retrasó la llamada a los servicios de emergencia mientras fumaba en la cocina y buscó en línea las razones por las que su hijo podría estar sangrando. La niña tenía lesiones graves en todo el cuerpo, incluido un trauma en la cabeza, y murió poco después de ser llevada al hospital. El personal médico había sospechado abuso, pero la liberó a su casa después de que Walker afirmó que se había lesionado.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta información fáctica sobre un caso penal que involucra abuso doméstico y asesinato sin inclinación ideológica manifiesta.



