En el verano de 2025, los trabajadores de la red municipal de Madrid contra la violencia de género se reunieron fuera del Ayuntamiento para protestar por la fusión propuesta de los servicios de igualdad y los servicios de apoyo a las víctimas. Los trabajadores expresaron su preocupación por la escasez de recursos, las condiciones de trabajo precarias y el posible impacto negativo de la fusión de dos sistemas distintos. A pesar de estas protestas, el ayuntamiento bajo el alcalde José Luis Martínez-Almeida ha avanzado con los planes para unificar los recursos, citando la necesidad de modelos de servicios integrados. Esta semana, el consejo anunció una licitación pública para externalizar la gestión de los nuevos Centros de Atención Integrada para Mujeres (CIAM), que consolidarían los servicios existentes en un solo modelo. Los trabajadores argumentan que esta medida socava sus esfuerzos y corre el riesgo de debilitar el sistema actual al eliminar redes separadas para la igualdad y la prevención de la violencia.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la fusión como una política perjudicial que socava los esfuerzos de los trabajadores y debilita los servicios esenciales.
