Un niño de siete años evitó por poco una lesión grave después de que una rueda trasera se desprendiera de un autobús de dos pisos KMB en una calle concurrida en el distrito de Kowloon de Hong Kong el martes por la tarde. hora local cuando el autobús, que operaba bajo la ruta 86, viajaba por la carretera Cheung Sha Wan hacia Kwai Chung. La rueda se soltó justo fuera de la plaza Cheung Sha Wan, golpeando una barandilla de metal cercana. La fuerza del impacto envió escombros volando, una pieza de la cual golpeó al niño mientras esperaba un autobús. Según los informes policiales, el niño permaneció consciente después del accidente y expresó incomodidad en su muslo izquierdo. Fue transportado rápidamente al Centro Médico Caritas para evaluación y tratamiento.
La policía confirmó que Leung pasó una prueba de alcohol administrada después del accidente. A pesar de que la rueda estaba completamente desprendida, Leung continuó conduciendo el autobús durante aproximadamente 200 metros, aproximadamente 656 pies, antes de detenerse. Esto planteó preguntas entre testigos y funcionarios sobre la conciencia del conductor del mal funcionamiento.
KMB, la compañía que opera el autobús, emitió una declaración confirmando que Leung había realizado una inspección previa al viaje del vehículo y no encontró problemas antes de comenzar su ruta. Un portavoz de KMB le dijo al South China Morning Post que la compañía investigaría el incidente más a fondo y cooperaría con las autoridades. Sin embargo, la causa exacta del desprendimiento de la rueda aún no se ha determinado.
Los residentes locales expresaron su alivio al no reportar más lesiones graves. Algunos cuestionaron si el autobús debería haber sido retirado del servicio inmediatamente después de la falla de la rueda. Las autoridades han iniciado una investigación sobre las circunstancias que rodearon el incidente. Se espera que los funcionarios del departamento de transporte revisen los registros de mantenimiento y realicen inspecciones de vehículos similares operados por KMB. La policía no ha descartado la posibilidad de que una falla mecánica o un error humano contribuyan al incidente. El incidente ha llamado la atención sobre las discusiones en curso sobre la seguridad de los autobuses de dos pisos más antiguos en Hong Kong.
Los críticos han señalado durante mucho tiempo a la flota envejecida como un factor de riesgo potencial, especialmente dado el alto volumen de viajeros diarios que utilizan estas rutas. Mientras KMB mantiene que sus vehículos se someten a controles de mantenimiento regulares, incidentes como este subrayan la necesidad de un escrutinio continuo de la infraestructura de transporte.
A medida que continúa la investigación, se espera que los funcionarios divulguen más información sobre los hallazgos relacionados con la condición del autobús antes del incidente. Mientras tanto, el enfoque sigue siendo garantizar que tales accidentes sigan siendo raros y que se tomen las medidas apropiadas para prevenir futuras ocurrencias. La recuperación del niño es actualmente la principal preocupación de su familia y el personal médico.
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