El artículo reflexiona sobre la evolución de la percepción del autor de los jueces y el sistema de justicia en España. De niño, el autor temía a la ley y veía a los jueces como ejecutores duros, pero esto cambió después de leer literatura que retrataba a los jueces como individuos complejos que luchan con dilemas morales. Sin embargo, durante la universidad, el autor se desilusionó con el poder judicial, citando ineficiencias como expertos que simplemente copian informes policiales y jueces que los aceptan sin escrutinio. El autor critica la pobreza intelectual del proceso judicial y expresa decepción con la politización del sistema de justicia español. Recientemente, sin embargo, la lucha contra la corrupción ha restaurado algo de prestigio al poder judicial. El autor no está de acuerdo con la postura del gobierno y se alinea con la opinión pública, que, según una encuesta de 'El País', considera que instituciones como la Fiscalía Estatal, el Tribunal Constitucional y el Consejo General de la Judicatura (CGPJ) deben restaurar su influencia política en el poder judicial.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo critica la politización de la judicatura española y se alinea con el sentimiento público expresado en una encuesta de 'El País' que considera que ciertas instituciones judiciales están sesgadas políticamente.

