Los residentes en el enclave norteafricano de Ceuta en España destruyeron refugios improvisados para migrantes e incendiaron durante las protestas contra la gran afluencia de migrantes de Marruecos. La violencia ocurrió cuando el primer ministro Pedro Sánchez culpó a las redes rusas e israelíes de difundir desinformación que alimentó la crisis. Más de 72,000 migrantes entraron ilegalmente en Ceuta a fines de julio, lo que resultó en al menos 100 muertes. Sánchez afirmó que estos grupos tenían como objetivo socavar a España políticamente, particularmente con respecto a los conflictos en Ucrania y Gaza, pero no proporcionaron pruebas. Tanto España como Israel negaron las acusaciones.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca la crisis migratoria como resultado de campañas de desinformación extranjeras, específicamente implicando a Rusia e Israel, lo que se alinea con las narrativas conservadoras que a menudo atribuyen problemas complejos a actores externos.




