Estados Unidos ha extendido su campaña militar contra Irán, lanzando su 13a noche consecutiva de ataques aéreos contra la República Islámica. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), estos ataques apuntan a la infraestructura militar con el objetivo de debilitar la capacidad de Irán para amenazar el transporte marítimo comercial en el Estrecho de Ormuz. Los ataques, que comenzaron a mediados de julio, se han intensificado tanto en frecuencia como en alcance, con informes que indican que varias ciudades de Irán han sufrido daños. Entre los lugares afectados se encuentran Ahvaz, Ramhormuz y Andimeshk en la parte occidental del país, así como Shalamtscheh cerca de la frontera iraquí, donde dos civiles fueron asesinados.
En la capital, Teherán, las alarmas de ataques aéreos sonaron por primera vez desde que el conflicto se intensificó, lo que indica una creciente preocupación entre la población. El ejército de Estados Unidos confirmó que los ataques se centran en los centros de comando militar, los sistemas de radar y las instalaciones de vigilancia costera, con el objetivo de interrumpir la capacidad de Irán para llevar a cabo operaciones en la vía fluvial crítica. Estas acciones siguen a una serie de incidentes que involucran a grupos respaldados por Irán, incluidos los rebeldes hutíes en Yemen, que han atacado barcos en el Mar Rojo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró su postura, afirmando que Irán asumirá la carga financiera de cualquier daño causado a los barcos en la región.
En el marco de las negociaciones, el presidente de la República Islámica, Mahmoud Ahmadinejad, anunció que los activos iraníes incautados se utilizarían para compensar tales pérdidas, una medida que Irán criticó como un peligroso precedente.
Irán ha desplegado aviones de combate y tanques adicionales en la región, lo que indica un compromiso con las operaciones sostenidas. La agresión de Estados Unidos cesa. Soldados estadounidenses muertos en las últimas semanas, incluidos dos en Jordania y uno en Irak durante una operación de demolición controlada. A medida que la guerra se intensifica, aumentan las preocupaciones sobre la posible expansión más allá de los actuales teatros de conflicto. Los analistas advierten que la destrucción de infraestructuras críticas en el sur de Irán, incluidos puentes, túneles y redes de transporte, podría obstaculizar significativamente la capacidad de Irán para movilizarse y recuperarse.
Esta estrategia, según los expertos, tiene como objetivo no solo neutralizar las amenazas militares inmediatas, sino también debilitar las capacidades económicas y logísticas más amplias de Irán. Sin embargo, las implicaciones de tales acciones se extienden a nivel mundial, particularmente con respecto a los mercados de energía, donde las interrupciones en las exportaciones de petróleo de Irán podrían desencadenar graves repercusiones económicas. Estados Unidos e Irán demuestran una determinación inquebrantable. A medida que el número de ataques continúa aumentando, la comunidad internacional observa de cerca, con la esperanza de una resolución diplomática que pueda evitar una mayor escalada. La situación sigue siendo fluida, y cada parte se prepara para la posibilidad de hostilidades continuas.
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