Los políticos de izquierda europeos están buscando cada vez más la reciente victoria de Zohran Mamdani en la ciudad de Nueva York como evidencia de que su estrategia política, enraizada en la esperanza en lugar del miedo, puede tener éxito más allá de las fronteras estadounidenses. La victoria ha provocado un renovado interés entre los líderes de izquierda en toda Europa, que ven en la campaña de Mamdani un modelo de cómo desafiar el dominio de la derecha a través del optimismo y el mensaje progresista. La izquierda europea ha estado observando los desarrollos en Nueva York con creciente curiosidad. Quieren entender, quieren aprender e incluso emular lo que ha funcionado en el panorama político de los Estados Unidos.
Cuando la líder del Partido de Izquierda alemán, Ines Schwerdtner, visitó Nueva York antes de que Mamdani asegurara su posición, se encontró incapaz de asegurar una reunión con él directamente. En su lugar, se le ofreció una audiencia con funcionarios de los Socialistas Democráticos de América, el grupo al que pertenece Mamdani. Una experiencia similar siguió para Felix Banaszak, jefe de los Verdes de Alemania, que encontró la misma dificultad para asegurar el acceso directo a Mamdani. A pesar de estos desafíos, los líderes izquierdistas europeos no han renunciado a comprometerse con Mamdani y su movimiento. En la reunión de la junta ejecutiva de los Verdes a principios de este año, uno de los asesores de campaña de Mamdani fue invitado a hablar.
Este nivel de participación continuó en abril, cuando una importante conferencia de estrategia progresista tuvo lugar en Barcelona. Mientras que muchos jefes de estado y funcionarios del gobierno asistieron, Mamdani no hizo una aparición. En cambio, envió un mensaje de saludo, subrayando su presencia en la conversación más amplia sin estar físicamente allí. La fascinación de la izquierda europea con Mamdani se deriva tanto de su historia personal como de las implicaciones más amplias de su éxito. Como candidato joven, negro y abiertamente gay que se postula en un distrito tradicionalmente conservador, Mamdani representa un nuevo tipo de liderazgo, uno que desafía las estructuras de poder tradicionales y abraza la diversidad.
Su victoria sugiere que las políticas progresistas, cuando se enmarcan en la esperanza y la inclusión, pueden resonar con los votantes incluso en entornos electorales difíciles. Para los políticos europeos, esto ofrece un plan para remodelar sus propias estrategias en medio de la creciente influencia de la extrema derecha. Sin embargo, a pesar de la admiración, la relación entre los izquierdistas europeos y sus contrapartes estadounidenses sigue siendo tenue. Los grupos de izquierda estadounidenses tienden a centrarse en el interior, priorizando los problemas domésticos sobre el alcance internacional. Esto ha obligado a los políticos europeos a buscar conexiones con figuras de menor perfil, como los asesores de Mamdani o miembros de sus organizaciones afiliadas.
Sin embargo, la izquierda europea sigue viendo el ascenso de Mamdani como un momento significativo, un punto de inflexión potencial en la forma en que los movimientos de izquierda operan a nivel mundial. A medida que continúan las discusiones, es probable que los líderes izquierdistas europeos profundicen su compromiso con el equipo de Mamdani, con la esperanza de extraer ideas que puedan aplicarse a nivel nacional.
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