Los bancos continúan financiando masivamente al sector de los hidrocarburos, a pesar de las llamadas internacionales para una rápida transición ecológica, según un nuevo informe publicado por varias ONG. Este documento, titulado "Banking on Climate Chaos", muestra que las instituciones financieras mundiales mantienen un alto nivel de inversión en energías fósiles, incluso si algunos bancos europeos, como los de Francia, han hecho mejor que la media mundial.
Esta situación contrastada plantea dudas sobre la coherencia entre los compromisos climáticos y las acciones concretas de los bancos.
El informe, elaborado por un consorcio de organizaciones no gubernamentales especializadas en el medio ambiente, analiza los flujos financieros de los grandes bancos de todo el mundo. Destaca que, en general, las inversiones en petróleo, gas y carbón siguen siendo elevadas, lo que dificulta la lucha contra el cambio climático. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) recuerda que la financiación de las energías fósiles debería reducirse en un 60% cada año hasta 2030 para alcanzar los objetivos climáticos fijados por el Acuerdo de París.
Entre los bancos examinados, las instituciones francesas se distinguen positivamente. Han logrado disminuir su cartera de activos relacionados con los hidrocarburos, lo que coloca al país en la cabeza de la lista europea. Sin embargo, esto sigue siendo insuficiente frente a las exigencias internacionales. Otros países, especialmente en Asia y en América Latina, han visto a sus bancos aumentar sus inversiones en proyectos fósiles, a menudo en relación con las políticas económicas nacionales. Estas diferencias reflejan las prioridades divergentes entre los Estados, algunos deseando privilegiar el crecimiento económico a corto plazo en detrimento de los imperativos ambientales.
En Wallis y Futuna, un archipiélago francés situado en el Pacífico, los agentes bancarios y los representantes de la Cámara de Comercio e Industria de la Métropole y de los Departamentos de Ultramar (CCIMA) se dedican activamente a apoyar a las empresas locales respetando las normas medioambientales.
Las ONG que publicaron el informe subrayan que, si bien los esfuerzos franceses son encomiables, deben reforzarse.Exhortan a los bancos a adoptar estrategias más ambiciosas, alineando sus prácticas con los objetivos climáticos.Además, alertan sobre el riesgo de conflictos de intereses cuando los bancos financian proyectos fósiles, en particular aquellos que podrían tener impactos negativos en las comunidades locales o los ecosistemas.
En el futuro, las expectativas son elevadas para los bancos. Los movimientos sociales y las presiones de los ciudadanos, que exigen una transición hacia las energías renovables, deberían impulsar aún más a las instituciones financieras a modificar sus orientaciones. En Francia, las autoridades públicas también podrían intervenir imponiendo normas más estrictas sobre las inversiones en energías fósiles.
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