La Asociación Internacional de Fútbol (FIFA) ha impuesto una prohibición de diez partidos y una multa de $ 90,000 a Leandro Paredes de Argentina después de su conducta después de la final de la Copa del Mundo contra España el 19 de julio de 2026. La decisión se produce después de una investigación detallada sobre los incidentes que ocurrieron durante y después del partido, que terminó con una victoria de España por 3-3 en penales. Paredes, que jugó para Argentina en el torneo, fue declarado culpable de conducta violenta hacia los jugadores españoles y de participar en un comportamiento indisciplinado que aumentó las tensiones después del partido.
Según la organización, Paredes atacó físicamente al mediocampista español Gavi, golpeándolo en la cara con la mano y empujándolo al suelo.
El lateral Nahuel Molina recibió una suspensión de siete partidos y una multa de $ 90,000, mientras que el mediocampista Thiago Almada fue suspendido por un juego y multado con $ 30,000. Al propio Ayala se le prohibió asistir a tres partidos y se le ordenó pagar $ 30,000. Del lado español, Gavi fue suspendido por un juego y multado con $ 30,000. Más allá de los castigos individuales, la Asociación Argentina de Fútbol (AFA) fue multada con $ 321,000 por su papel en múltiples violaciones a lo largo del torneo.
Además, la asociación enfrenta restricciones en la capacidad del estadio para sus próximos dos partidos en casa, permitiendo solo la mitad del número máximo de espectadores. Algunos aspectos de la pena se han diferido, a la espera de un período de prueba. Las medidas disciplinarias se basaron en un informe compilado por el fiscal disciplinario y de ética designado por la FIFA, que detalla los eventos del 19 de julio. El informe destacó la responsabilidad de Argentina por el caos posterior al partido, incluidos supuestos comentarios discriminatorios, insultos racistas y el uso indebido de un evento deportivo para manifestaciones no deportivas. La investigación también examinó las declaraciones políticas hechas por jugadores argentinos durante el torneo.
Uno de estos incidentes involucró la exhibición de una pancarta que decía "Las Malvinas son Argentinas" durante la semifinal de Argentina contra Inglaterra. Este mensaje se refería a la Guerra de las Malvinas de 1982, una disputa territorial entre Argentina y el Reino Unido por el control del grupo de islas del Atlántico Sur. La FIFA consideró que estas acciones eran inapropiadas y potencialmente violaban las regulaciones con respecto a la neutralidad de los eventos deportivos. Las partes afectadas ahora tienen diez días para presentar apelaciones formales contra las sanciones.
Hasta entonces, las consecuencias de la final de la Copa del Mundo siguen repercutiendo en el fútbol internacional, afectando tanto a las carreras individuales como a las federaciones nacionales.
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