Los correos electrónicos filtrados obtenidos por The Grayzone revelan que los oficiales militares y de inteligencia británicos estacionados en la Irlanda ocupada durante la década de 1980 participaron en operaciones encubiertas diseñadas para provocar disturbios entre las comunidades católicas y protestantes. Estas acciones fueron utilizadas para justificar una mayor represión. Los veteranos de los problemas, algunos de los cuales más tarde se unieron a firmas de inteligencia privadas como Hakluyt, expresaron un continuo desdén por los católicos irlandeses y nostalgia por las tácticas empleadas durante el conflicto. Una de esas tácticas consistió en colocar un sándwich en la tumba de Bobby Sands, un destacado huelguista de hambre, que supuestamente tuvo un efecto desestabilizador. Los documentos destacan los lazos en curso entre los agentes de inteligencia retirados y las firmas privadas, planteando preguntas sobre la continuidad de ciertas prácticas.
Lectura del sesgo (Izquierda): El artículo presenta una perspectiva crítica de las operaciones de la inteligencia británica en Irlanda, haciendo hincapié en su papel en la incitación a la violencia y el uso de medidas opresivas contra las comunidades irlandesas.



