Valter Lavitola, un hombre acusado de ser el presunto mandante del atentado contra Sigfrido Ranucci, declaró ante los jueces del Riesame de Roma que había dado un "mandato en blanco" a Gomes Tavares para gestionar el atentado, pero había especificado que no debía causar daños a nadie. Según sus defensores, Lavitola había tratado de proteger a Ranucci, un conductor de Report, de un ataque que había previsto. La Fiscalía de Roma había supuesto un movimiento político, pero Lavitola rechazó esta idea, afirmando que Ranucci no tenía ninguna intención de entrar en política. Los abogados de Lavitola solicitaron la concesión de las detenciones domiciliarias, argumentando que no hay más motivos para la detención en prisión, ya que la búsqueda de pruebas es completa y no existe más riesgo de evasión o distorsión de las pruebas.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta tanto las acusaciones de la fiscalía contra Lavitola como su defensa, incluidas las afirmaciones de que el motivo político de la fiscalía es infundado.






