En 1952, Laurance Rockefeller, un destacado conservacionista y filántropo estadounidense, visitó St. John en las Islas Vírgenes de los Estados Unidos y se inspiró en su entorno natural prístino. Reconociendo el riesgo de que el desarrollo alterara el paisaje único de la isla, trabajó con su organización de conservación, Jackson Hole Preserve, para adquirir aproximadamente 5,000 acres de tierra durante cuatro años. Esta tierra fue donada posteriormente al gobierno federal, formando el núcleo de lo que se convertiría en el Parque Nacional de las Islas Vírgenes, oficialmente establecido por el Congreso en 1956.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo ofrece una visión equilibrada de las contribuciones de Laurance Rockefeller a la creación del Parque Nacional de las Islas Vírgenes.




