Este artículo analiza la inusual falta de solidaridad entre las naciones latinoamericanas hacia Argentina durante la reciente Copa del Mundo, a pesar del apoyo regional tradicional a los equipos exitosos. Mientras que históricamente los latinoamericanos han apoyado a sus compañeros equipos regionales, especialmente a los que llegan profundamente al torneo, Argentina enfrenta críticas y burlas generalizadas, particularmente debido al sesgo percibido por los árbitros y la asociación con los funcionarios de la FIFA. El sociólogo colombiano German Gómez señala que esta solidaridad "se ha roto", atribuyéndola a la influencia de las redes sociales y las narrativas que retratan a Argentina como favorecida por la FIFA. Los fanáticos de países como Brasil, México y Colombia expresan frustración por supuestas ventajas injustas para Argentina, con algunos que prefieren abiertamente que otros equipos ganen. La situación se complica aún más por las tensiones políticas nacionales, incluido el resentimiento hacia el presidente de Argentina, Javier Milei, y las acusaciones de racismo dirigidas a los jugadores argentinos.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el éxito de Argentina como motivado políticamente, sugiriendo que la FIFA y su liderazgo, incluido Gianni Infantino, pueden estar influyendo en los resultados a favor de Argentina.





