Las autoridades españolas llevaron a cabo una operación de cinco horas el viernes para reubicar a miles de migrantes irregulares de las playas de Ceuta a refugios temporales, pero la mayoría no pudieron ser acomodados debido a la capacidad limitada. Más de 2.000 migrantes regresaron a asentamientos informales como El Trampolín y Benítez después de haber sido rechazados. La operación, en la que participaron alrededor de 170 policías y 70 miembros de la Guardia Civil, se enfrentó a tensiones ya que los migrantes intentaron acceder al refugio antes de que se desplegaran completamente las medidas de seguridad. Algunos migrantes fueron baleados por la policía, mientras que otros fueron procesados con controles de identificación y colocados en dos áreas separadas con una capacidad combinada de 1,700 personas. A pesar de que el gobierno afirmó que la operación fue ordenada, los sindicatos criticaron la falta de recursos laborales y planificación.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un relato equilibrado del evento, citando tanto las afirmaciones del gobierno de orden como las críticas sindicales a la escasez de recursos.




